Respiración celular

Hace 2.400 millones de años

Tras la Gran Contaminación de las cianobacterias la vida tuvo que adaptarse a un mundo con oxígeno libre, uno de los elementos más reactivos que existen. Si no lo hacía, podía desaparecer. Fue así, por adaptación al medio, que apareció una célula capaz de utilizar el oxigeno para degradar ciertos compuestos orgánicos hasta convertirse en las sustancias que necesita para su supervivencia. Esto significó que el nicho ecológico que dejaron todas aquellas células incapaces de vivir en una atmósfera con oxígeno estaba libre, y no tardó en poblarlo y expandirse por toda la Tierra.

La adaptación de la vida a la Gran Contaminación pudo darse por algo que la microbióloga Lynn Margulis propuso en los años 60. Margulis tuvo la idea de plantear que uno de los motores de la evolución es la simbiosis entre especies que se encuentran en contacto: lo llamó simbiogénesis. Un ejemplo lo tenemos en los líquenes, simbiosis de un hongo y un alga.

Margulis propuso que un orgánulo presente en el interior de todas las células eucariotas actuales y responsable, entre otras cosas, de la respiración celular, la mitocondria es, en realidad, una bacteria que simbiotizó con las células primitivas. Es por eso que las mitocondrias, que tienen el aspecto de bacterias, poseen un ADN distinto al de la célula en la que se encuentran. Los cloroplastos de las plantas, responsables de la fotosíntesis, también aparecieron por simbiogénesis.